En Marrakech, la visita suele comenzar por la medina, con sus zocos, la plaza Jemaa el-Fna y los principales monumentos de la ciudad. La medersa Ben Youssef merece una parada por su decoración esculpida, mientras que el palacio de la Bahía permite recorrer patios y jardines. A pocos minutos, el Jardín Majorelle ofrece una visita diferente, centrada en sus colecciones vegetales y en su célebre azul.
La gastronomía marroquí también forma parte de la estancia, con platos como el tajín o la pastilla, y la posibilidad de participar en un taller de cocina local.
Para una salida fuera de Marrakech, el valle del Ourika permite descubrir los pueblos y los primeros paisajes del Atlas. El desierto de Agafay es otra excursión fácilmente accesible desde Marrakech, que se puede descubrir en quad o a lomos de camello. Por último, un vuelo en globo aerostático permite disfrutar de una vista aérea de los alrededores.
La experiencia ha sido espectacular!! La villa preciosa, y todo el personal encantador. Los desayunos...
Todo, de inicio a fin, por eso no es la primera ni última vez que uso Villanovo y por supuesto la Villa...
El trato de louisa, zakarias y las dos personas que nos hacían de comer. Mathilde, la concierge muy...